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Información de prensa

No importa la escala, la clave es mantener al máximo la productividad

El tambero Ceferino Berti encontró en la JAGUAR 940 una picadora que encaja de manera perfecta con su modelo productivo. Un equipo de menor tamaño y enorme capacidad de trabajo.

Cuando en 2013 comenzó a trabajar como contratista forrajero complementando su actividad en el tambo, el cordobés Ceferino Berti no dudó en elegir a CLAAS para emprender esta nueva aventura. Primero decidió comprar una picadora usada JAGUAR 850. Cinco años después, y luego de la experiencia acumulada, el productor buscaba una nueva alternativa que se adaptara mejor a sus necesidades y volvió a ratificar a la marca alemana como la mejor opción. “Nos interesaba mucho la JAGUAR 940 y finalmente la adquirimos. Era un modelo más chico y estábamos necesitando ese tamaño“, argumenta.

A pesar de su menor porte, la JAGUAR 940 ha demostrado tener una enorme capacidad de trabajo y una gran versatilidad. “Es una máquina más pequeña, también tiene un cabezal con un mayor ancho de labor. Eso nos permite hacer un poquito más de hectáreas casi sin haber variado la velocidad, mejorando así un 30% la productividad“, explica Berti. El contratista destaca además la comodidad y amplitud de la cabina, desde la que puede hacer innumerables actividades. Por ejemplo, la posibilidad de regular sin escalonamientos el picado largo gracias al sistema CONFORT CUT, que permite un flujo sincronizado y homogéneo del material hasta el tambor picador.

“Es una máquina noble y muy sencilla de utilizar. Me gusta el rodado por la flotación y también el moderno sistema que tiene en el rotor de picado, único en el mercado ya que las cuchillas se pueden utilizar hasta el 100% de su vida útil sin removerlas. Esto, junto a la doble inoculación, le dan simplicidad de mantenimiento, uniformidad de corte y una adecuada fermentación del forraje en el silo“, enumera el productor de la localidad de Ticino, ubicada sobre la Ruta Provincial 6, aproximadamente a 190 kilómetros de la ciudad de Córdoba y a 40 kilómetros de Villa María. A ello se le suma el óptimo funcionamiento del motor Mercedes-Benz de 8 cilindros y la eficiencia del servicio técnico que ofrece la marca.

“Creo que CLAAS está mucho más avanzada que otras marcas en cuanto a la producción de forrajes. Las piezas tienen mucho menos desgaste cuando rozan el pasto“, dice Berti, quien adquirió el equipo gracias a un crédito en dólares a cinco años del Banco Macro. “Podemos decir que llegamos al cero kilómetro“, asegura con la satisfacción de que tanto esfuerzo haya rendido sus frutos.

La empresa Uberti SA, que el tambero comanda junto a sus dos hijos, produce anualmente unas 500 hectáreas de forraje de alfalfa y 800 hectáreas de maíz para silo. La mitad de esta producción se destina al tambo propio y la otra corresponde al trabajo que realizan como contratistas para otros emprendimientos lecheros vecinos.

Con la idea de seguir expándiendose como contratista, Berti pone énfasis en la capacitación, aspecto en el que también encuentra en CLAAS un pilar fundamental. “Estuve en la última Experiencia Forrajera y en Cosecha que tuvo lugar en Oncativo y fue muy enriquecedor presenciar las charlas, las dinámicas de maquinarias y el intercambio con otros productores. El que no se adapte a la tecnología de punta difícilmente pueda perdurar en el mercado. En este trabajo contantemente estás aprendiendo“, finaliza.